viernes, 13 de junio de 2008

ME OLVIDE DE MIRARTE.


La quietud, el desvelo y el dolor que se manifiesta son como la dulce vara de la conciencia.
La quietud te deja sensible a cualquier ruido interno, el desvelo te da luz a lo invisible y el dolor te muestra el camino mal transitado.
Para comenzar a moverme tengo que haber escuchado bien a aquellos ruidos que venían susurrándome al oído y no tenia tiempo de oír, para poder ver tengo que permitir que terminen de brotar aquellas lagrimas que produjo tanta luz que sensibilizo mis ojos y para poder transitar por el camino correcto tengo que sentir que mi cuerpo me acompaña, ni me retrasa o adelanta sino que me acompasa.
Y ahí si atenta, con la mirada clara y el camino elegido es imposible que no me encuentre con tu mirada…


TE AMO!