Sus lágrimas derraman un pasado que se transforma en presente, un pasado que nunca se fue, que se hace instante, carne, frió,que se impone para quedarse.sábado, 27 de diciembre de 2008
Sus lágrimas derraman un pasado que se transforma en presente, un pasado que nunca se fue, que se hace instante, carne, frió,que se impone para quedarse.sábado, 11 de octubre de 2008
Testigo de mi vida, testigo de la tuya.

Cuando naciste yo era tan joven y vos tan lindo, eras perfecto tu cabecita redondita, tus cachetes colorados y tus ojos bien abiertos que no dejaban de mirar desde el vidrio de la nursery quien venia a visitarte, mientras que los demás bebes dormían vos estabas expectante…expectante y silencioso igual que ahora como si aquella primera escena se repitiera todavía.
Eras tan bueno, obediente, no rompías nada…bueno nada que no sea un par de relojes de pared y una lámpara con tu colección de pelotas y tu frase que nos sigue resonando en los oídos casi enloquecedora…” vamo a jua “ hasta que quedábamos en la fila desmayados de cansancio ante tu energía inagotable. Pasaste por varios colores de pelotas azul y amarilla, celeste y blanca, y la ultima y definitiva roja y blanca bajo el soborno de tu padrino por un par de medias de river y una muestra mas de tu afán y don de diferenciarte ya que la mayoría de la familia éramos de boca y de esta manera otra escena que se repite cuando utilizas tu criterio para no hacer aquello que los demás hacen y vos crees que no esta bien.
Todavía te puedo ver con tanta nitidez como si esas imágenes hubiesen quedado grabadas en mis ojos paradito en los plátanos de la isla con el dedito sacando la corteza del tronco agarrado con mucho cuidado por temor a caerte porque recién empezabas a caminar, igual nunca hubieses llegado al piso aun por la corta distancia que había ya que éramos cuarenta y cinco ojos mirándote, pobre Felelico, éran muchos. A veces pienso que te tendrías que haber caído mas para poder desarrollar el ejercicio de levantarte y solo, y ahí encuentro otra escena cotidiana en tu vida, sigo dejando que no te caigas, hasta me saqué un 10 es plástica, hice mas notas para tus profesores que lo que escribí en mi vida hasta me creo lo que escribo, fui tantas veces a firmar tus faltas a preceptoria que ya soy parte del libro de actas.
Te veo sentadito en la cancha de tenis del club con la reposera chiquita de color amarillo que llevabas caminando para luego acomodarte a mirar el partido de tenis que tanto te gustaba, para después de grande repetir la escena pero ya de protagonista logrando federarte en la asociación de tenis.
También te veo llorando porque querías que te alce, porque no querías ir al jardín, porque no querías que planche y te sentabas debajo de la tabla de planchar…y hoy algo de esas lagrimas se repiten cuando te grito, cuando estas enojado, cuando no te sale algo de la escuela y cuando tus ojos dicen lo que no podes explicar con palabras.
Mi bebe tan grande testigo de mi vida y yo testigo de la tuya, me hubiese gustado tanto haberte dado una mejor vida pero nos tocó esta realidad, casi crecimos juntos a los tumbos y para mi gusto muy rápido, me hubiese gustado haberte dado mas momentos de felicidad y que me hayas visto mas feliz a mi pero se que hicimos los dos mas de lo que podíamos y lo vamos a seguir haciendo porque nos queda toda una vida por delante.
Recodaba la frase que le decías a la abuela Beba “ la lunita se papó “ y la que me dijiste a mi sentados en la escalera del muelle “ mamy así estamos bien “, y yo hoy te prometo que vamos a estar mejor.
Gracias por haber llegado en el momento de la vida que mas te deseaba, por haber sido testigo casi de la mitad de mi vida, por mirarme cuando estoy triste, por ser espejo de mis errores, por ser el motor de mi vida cuando ya no me queda combustible, por tus silencios porque yo igual te escucho, por perdonar mi mal humor, por esperar con calma mis ausencias por trabajo, por los mates de los sábados, gracias por recorrer el camino conmigo y gracias por ser FEDERICO.
viernes, 10 de octubre de 2008
Oportunidad.
Creyó que lo tenia todo pero algo le faltaba, le había costado mucho trabajo convencer a su mama para que le comprara esas alas brillantes, casi mágicas que deseaba tanto, también por momentos había sentido que no se animaría a usarlas pero como a veces pasa nos dejamos poseer por la inconciencia de lo desconocido por aquello que de haberlo transitado pensaríamos mas de una vez si lo haríamos de vuelta.Pero allí estaba paradita con sus pies descalzos, su vestidito blanco que amaba, su cabello crespo y su mirada puesta en un horizonte colmado de añoranza con la certeza de que aquello que había esperado tanto tiempo había llegado, todavía no lo podía ver pero sentía que la observaba que le pedía un movimiento que aun no tenia muy claro cual, pero confiaba que sucedería casi de manera imperceptible, suave, sutil y seria el ultimo, el definitivo y el comienzo…
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Casita de papel.

Maraia recordaba cuando era pequeña la cantidad de veces que había diseñado su casa para jugar a la mama, todavía podía recordar hoy el aroma de aquellas ramas de casuarina que delimitaban los ambientes, era tan censillo, tan poco costoso que recuerda haberlo armado sola.
Quizás hoy a la distancia observando aquella escena proyectada tan clara en su mente comprende porque aquel juego de alguna manera condicionó su vida provocando el primer derrumbe de su casa.
Las casas no se pueden construir en soledad, se necesita otra mano que sostenga los pilares, tampoco se puede hacer con pastitos débiles porque en la primera tormenta se los lleva el viento.
También recuerda que como toda nena le gustaba dibujar, pero también allí sus producciones se encontraban condicionadas a esa construcción primaria, como si fuese una línea aprendida casi estereotipada que resultaba muy difícil romper, eran típicas casas cuadraditas con la ventana en el lugar esperado, la chimenea, el árbol, el lago y los patos esperados…esperados por quien?
Hoy recuerda la última vez que se sentó a dibujar como un último intento de modelar la fantasía de una posible construcción pero a aquellas hojas también se las robó el viento como las hojas escritas de una novela sin final, o quizás un final anunciado, que Maraia no quería leer.
domingo, 31 de agosto de 2008
Manos sin vida.

Hoy después de levantarme y haber pasado no cualquier noche encendí mi equipo y comenzó una canción diciendo Maria Isabel, lo repitió tantas veces que me hizo recordar aquel encuentro con Maria Isabel…
La pequeña Maria Ysabel esperó muchos años a aquella mujer que regresara, ya no podía seguir mas tiempo detenida en aquel maravilloso y placentero mundo de niña ya había que seguir, faltaba mucho por vivir y mas si fuese como había sido hasta ahora.
Juntó sus cosas mas queridas, su muñeca, su libro, sus latitas y guardó todas sus imágenes mas preciadas en sus ojos porque no tenia cantidad de cosas materiales pero era millonaria de sensaciones, se llevó todo bien guardado en su corazón, era tanto que se sentía plena.
Comenzó el camino despacio, observando cada paso que daba, sabia que podría ser difícil sobre todo por como la había visto aquella vez pero debía seguir.
Caminó, caminó, pero no encontró nada ni un rastro, si quiera un recuerdo de que haya pasado por allí, un aroma por el que se haya detenido a sentir ya que amaba las flores y sentía los perfumes donde nadie los percibía pero no, no encontró nada.
Ya cansada de caminar se recostó en un tronquito que le regaló el camino y vencida por el cansancio se quedó profundamente dormida, tan dormida que nunca pudo volver a despertar, ya sus manos no eran tibias como en aquel encuentro estaban heladas, sin vida…quien sabe el tiempo que deambuló buscando a aquella mujer que nunca encontró…porque esa niña nunca supo que aquella mujer también murió en el mismo instante en el que se dejaron de sentir la tibieza de sus manos, con solo once años.
sábado, 30 de agosto de 2008
Te fui a buscar...
Te fui a buscar, Maria Ysabel, a medida que la lancha avanzaba en su recorrido yo me acercaba mas a tu encuentro, era como una pelicula a la inversa.miércoles, 27 de agosto de 2008
¿El huevo o la gallina?
Hoy me levanté pensando desde que lugar del alma uno elige el trabajo que realiza, trabajé de tantas cosas y de chica, que por momentos siento que viví mas de una vida o no… es el trabajo que nos elige a nosotros para mostrarnos como nos sentimos parados en la vida o inclinados o arrodillados y ahí comenzó a gestarse este pensamiento… ¿el huevo o la gallina?
Trabajé de tantas cosas y ahora recordando cada una tenía relación con mi estado anímico que por otro lado nunca fue el mejor y no por el trabajo que realizaba ya que este no era mas que la escena que reflejaba mi mundo interno.
No vale la pena citar cada uno, primero porque ninguno me gustaba y segundo porque intento revertir el presente, el pasado me sirve como parte de aquel bagaje que intentaré apropiarme con cariño, como aprendizaje, como experiencia, como muestra de aquello que sentía, si lamento haberlo sostenido tanto tiempo pero también puedo festejar todas aquellas cosas que modifiqué desde aquel entonces.
Tengo tan claro el ejercicio de detectar lo que ya no me resulta funcional que a veces intento taparme los oídos para no escuchar mi cuerpo, como una alarma, pero el cuerpo lo intenta por todas las maneras posibles.
Hoy siento que estoy trabajando de lo que soy, que éste es una prolongación mía, por momentos se me desdibuja la línea que debería separar lo laboral de lo personal, pero con la ventaja que te da el ejercicio de lo conocido.
El otro día leí un texto de Frieda Fromm que decía…” Toda conducta extravagante era pasible de interpretación, todo gesto o lenguaje inventado tenía sentido para quien pudiera ACERCARSE LO SUFICIENTE para descifrarlo…”, me encantó, me calmó, pero igual el cuerpo avisa.
Hoy estoy trabajando con lo marginal, porque así se sienten, abrazada al desamparo y estoy ya sintiendo la alarma…como soltarlos, ser alguien mas que los abandona, los deja de mirar sabiendo que ellos también no son mas que el gran reflejo de un alma dolida por un cúmulo de ausencias …y ahí de vuelta me veo, ¿EL HUEVO O
viernes, 13 de junio de 2008
ME OLVIDE DE MIRARTE.

La quietud te deja sensible a cualquier ruido interno, el desvelo te da luz a lo invisible y el dolor te muestra el camino mal transitado.
Para comenzar a moverme tengo que haber escuchado bien a aquellos ruidos que venían susurrándome al oído y no tenia tiempo de oír, para poder ver tengo que permitir que terminen de brotar aquellas lagrimas que produjo tanta luz que sensibilizo mis ojos y para poder transitar por el camino correcto tengo que sentir que mi cuerpo me acompaña, ni me retrasa o adelanta sino que me acompasa.
Y ahí si atenta, con la mirada clara y el camino elegido es imposible que no me encuentre con tu mirada…
TE AMO!
martes, 1 de abril de 2008
El cafe mas frio.


