sábado, 11 de octubre de 2008

Testigo de mi vida, testigo de la tuya.


FELIZ CUMPLEAÑOS FELELICO.

Cuando naciste yo era tan joven y vos tan lindo, eras perfecto tu cabecita redondita, tus cachetes colorados y tus ojos bien abiertos que no dejaban de mirar desde el vidrio de la nursery quien venia a visitarte, mientras que los demás bebes dormían vos estabas expectante…expectante y silencioso igual que ahora como si aquella primera escena se repitiera todavía.
Eras tan bueno, obediente, no rompías nada…bueno nada que no sea un par de relojes de pared y una lámpara con tu colección de pelotas y tu frase que nos sigue resonando en los oídos casi enloquecedora…” vamo a jua “ hasta que quedábamos en la fila desmayados de cansancio ante tu energía inagotable. Pasaste por varios colores de pelotas azul y amarilla, celeste y blanca, y la ultima y definitiva roja y blanca bajo el soborno de tu padrino por un par de medias de river y una muestra mas de tu afán y don de diferenciarte ya que la mayoría de la familia éramos de boca y de esta manera otra escena que se repite cuando utilizas tu criterio para no hacer aquello que los demás hacen y vos crees que no esta bien.
Todavía te puedo ver con tanta nitidez como si esas imágenes hubiesen quedado grabadas en mis ojos paradito en los plátanos de la isla con el dedito sacando la corteza del tronco agarrado con mucho cuidado por temor a caerte porque recién empezabas a caminar, igual nunca hubieses llegado al piso aun por la corta distancia que había ya que éramos cuarenta y cinco ojos mirándote, pobre Felelico, éran muchos. A veces pienso que te tendrías que haber caído mas para poder desarrollar el ejercicio de levantarte y solo, y ahí encuentro otra escena cotidiana en tu vida, sigo dejando que no te caigas, hasta me saqué un 10 es plástica, hice mas notas para tus profesores que lo que escribí en mi vida hasta me creo lo que escribo, fui tantas veces a firmar tus faltas a preceptoria que ya soy parte del libro de actas.
Te veo sentadito en la cancha de tenis del club con la reposera chiquita de color amarillo que llevabas caminando para luego acomodarte a mirar el partido de tenis que tanto te gustaba, para después de grande repetir la escena pero ya de protagonista logrando federarte en la asociación de tenis.
También te veo llorando porque querías que te alce, porque no querías ir al jardín, porque no querías que planche y te sentabas debajo de la tabla de planchar…y hoy algo de esas lagrimas se repiten cuando te grito, cuando estas enojado, cuando no te sale algo de la escuela y cuando tus ojos dicen lo que no podes explicar con palabras.
Mi bebe tan grande testigo de mi vida y yo testigo de la tuya, me hubiese gustado tanto haberte dado una mejor vida pero nos tocó esta realidad, casi crecimos juntos a los tumbos y para mi gusto muy rápido, me hubiese gustado haberte dado mas momentos de felicidad y que me hayas visto mas feliz a mi pero se que hicimos los dos mas de lo que podíamos y lo vamos a seguir haciendo porque nos queda toda una vida por delante.
Recodaba la frase que le decías a la abuela Beba “ la lunita se papó “ y la que me dijiste a mi sentados en la escalera del muelle “ mamy así estamos bien “, y yo hoy te prometo que vamos a estar mejor.

Gracias por haber llegado en el momento de la vida que mas te deseaba, por haber sido testigo casi de la mitad de mi vida, por mirarme cuando estoy triste, por ser espejo de mis errores, por ser el motor de mi vida cuando ya no me queda combustible, por tus silencios porque yo igual te escucho, por perdonar mi mal humor, por esperar con calma mis ausencias por trabajo, por los mates de los sábados, gracias por recorrer el camino conmigo y gracias por ser FEDERICO.
TE AMO!!!!!

viernes, 10 de octubre de 2008

Oportunidad.

Creyó que lo tenia todo pero algo le faltaba, le había costado mucho trabajo convencer a su mama para que le comprara esas alas brillantes, casi mágicas que deseaba tanto, también por momentos había sentido que no se animaría a usarlas pero como a veces pasa nos dejamos poseer por la inconciencia de lo desconocido por aquello que de haberlo transitado pensaríamos mas de una vez si lo haríamos de vuelta.
Pero allí estaba paradita con sus pies descalzos, su vestidito blanco que amaba, su cabello crespo y su mirada puesta en un horizonte colmado de añoranza con la certeza de que aquello que había esperado tanto tiempo había llegado, todavía no lo podía ver pero sentía que la observaba que le pedía un movimiento que aun no tenia muy claro cual, pero confiaba que sucedería casi de manera imperceptible, suave, sutil y seria el ultimo, el definitivo y el comienzo…