Creyó que lo tenia todo pero algo le faltaba, le había costado mucho trabajo convencer a su mama para que le comprara esas alas brillantes, casi mágicas que deseaba tanto, también por momentos había sentido que no se animaría a usarlas pero como a veces pasa nos dejamos poseer por la inconciencia de lo desconocido por aquello que de haberlo transitado pensaríamos mas de una vez si lo haríamos de vuelta.Pero allí estaba paradita con sus pies descalzos, su vestidito blanco que amaba, su cabello crespo y su mirada puesta en un horizonte colmado de añoranza con la certeza de que aquello que había esperado tanto tiempo había llegado, todavía no lo podía ver pero sentía que la observaba que le pedía un movimiento que aun no tenia muy claro cual, pero confiaba que sucedería casi de manera imperceptible, suave, sutil y seria el ultimo, el definitivo y el comienzo…

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