viernes, 23 de enero de 2009

El mismo amor.


El mismo recuerdo, el mismo amor, hasta parecía casi la prolongación de aquel instante de amor grabado en la piel.
Su cuerpo amó su alma, en una unidad que no muchas veces pudo sentir, como si cada órgano, cada movimiento involuntario supieran que querían lo mismo...eternizar ese momento con la convicción que seria una ultima y recordada despedida.
Ella lo miró entre las sombras de la noche, bezó sus ojos y acarició su cabello crespo que tanto amaba sabiendo que aquel presente pronto se transformaría en perdida y pasado, le hizo muchas preguntas que el no pudo responder y ahí volvió a sentir como aquella vez, que nunca tendrá respuestas para ella, que nunca le dará un lugar y que ya estaba sola en la cama...

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