
Hoy al sentir el impacto supe que ya no tendría arreglo, fue un instante, un movimiento casi imperceptible que marco una linea delgada entre ayer y hoy.
De repente ese instante aletargado fue colmado por una sucesión de abrazadores hechos vividos.
Cuantos momentos de soledad compartida, calor tibio entre las manos, viajes con aroma a tierra mojada y arena escurridiza.
Conocías todos mis secretos aun los que nunca te había contado pero que descubrías solo por cercanía y fidelidad.
Escuchaste todas mis canciones una y otra vez en aquellos momentos en que te compartia con mi siempre dispuesta y gran amiga...la tristeza, en total quietud y silencio esperando que ella se valla para quedar nuevamente juntos disfrutando de nuestra mas preciada compañía.
Todavía puedo sentir dentro el impacto que sentí fuera, como si ese ruido se hubiese transformado en sentimientos y ahí supe que había sido mas que la ruptura de mi termo que me acompaño por veinte años.
Sentí que acababa un pasado, ni bueno ni malo, solo pasado...para dar lugar a otra compañía, mas real, menos cómoda que el silencio de el, pero llena de proyectos.
Cuando lo vi en el piso roto y con agua que brotaba de su interior reconocí porque tanta empatìa,¿ quien no se sintió termo roto alguna vez , casi al caer o caído, con una lágrima brotando de sus ojos y el corazón partido?
Me alivia pensar que este blog no lo lee nadie, sino penarían que enloquecí.

2 comentarios:
Maris:
Siempre es duro perder a un compañero de viaje, un confidente, un compinche. Como dice la canción "cuando un amigo se va, deja un espacio vacío..." y ese espacio duele, nos interroga. Pero también tenés que recordar que a la vez nos mueve a la creación...cosa que sabés muy bien.
Que tus nuevas creaciones superen con creces tus actuales vacíos!
Misa: gracias por tu deseo, pero voy a tener que crear demasiado para llenar tanto vacio.
Publicar un comentario